Muchas veces se dice que equivocarse es una faceta lógica de un ser humano, pero ¿sucede siempre esto?

El caso puntual al que todo el mundo le apunta es a Diego Armando Maradona. Es sabido que el mejor jugador de todos los tiempos tuvo problemas con las drogas y que, como él mismo dijo una vez, “dejar la pizza no es como dejar de comer pizza”, por lo que él asumió el error. Fue detenido en 1992 en un departamento del barrio de Caballito, en Buenos Aires y, desde entonces, parece que la gente lo sigue condenando por aquel mal paso que dio en su vida, producto de las malas asociaciones que lo rodeaban.

Pasaron ya muchísimos años de esto y la gente lo sigue recordando a diario. “El Diego” colaboró varias veces con distintas fundaciones para combatir la drogadicción y también participó de varias campañas contra las drogas, pero como sucede siempre, la gente solo recuerda los malos pasos de las personas y no las cosas positivas. Recientemente estuvo en Puerto Rico jugando a beneficio y lo recaudado fue donado a un centro para combatir la leucemia, sin embargo esto no tomó trascendencia, porque fue un acto bueno.

Ahora Maradona se embarca en un nuevo proyecto, donde dirigirá en Dubai a un equipo de esa liga, cosa que, en lo personal veo con buenos ojos, ya que podrá trabajar tranquilo sin la necesidad de obtener resultados y los qataríes lo ven con buenos ojos la inversión de la prescencia del “Diez” en su país para promocionar el fútbol (recordemos que se viene el Mundial del 2022 en Qatar), pero los mensajes que uno lee en los foros son “es un drogadicto”. La pregunta qué uno se hace es: ¿que tiene que ver una drogadicción con llevar su vida adelante? Entonces si una persona tuvo problemas de alcohol hace dos décadas atrás ¿no puede conseguir un trabajo por ser un “borracho”?

Muchas veces se critica por demás sin entrar en consideración que errar es humano y que todos cometemos errores. Primero veamos nuestras vidas, como la estamos viviendo nosotros, si nuestros hijos estarían orgullosos de como estamos llevando nuestra vida y después poder juzgar a otro. Aunque hay una cosa que es cierta: el único que te puede juzgar es Dios.

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