¿Quien alguna vez no escuchó decir “está todo arreglado”? Pero uno, como simpatizante por tal o cual equipo, no quería creer en una frase semejante y decía, sin mucho convencimiento, “¡No! ¡Los partidos y campeonatos no pueden estar arreglados!”

En los últimos años han aumentado las sospechas en el fútbol, sobre casos de partidos que fueron arreglados, en especial en Italia. Hace unos años se lo condenó a la poderosa Juventus a la segunda división por arreglar partidos. Recientemente, también en el mismo país, se está investigando a muchísimos equipos, jugadores y ex jugadores sobre el supuesto arreglo de partidos. Sin ir más lejos, el partido amistoso que Nigeria le ganó a Argentina por 4-1 la semana pasada, tiene a la mismísima FIFA investigando por fraude. No tanto por el resultado, sino que cuando ganaba el equipo africano 4-0, el árbitro adicionó ocho minutos de descuento y le regaló un penal al equipo sudamericano. Resulta que si el partido terminaba con cinco goles, los apostadores iban a tener más ganancias.

Otro hecho que tomó nota es el famoso “café veloz”. Según Maradona, en el Repechaje al Mundial de 1994 entre Argentina y Australia, varios jugadores argentinos tomaron estimulantes, algo que el propio Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino no desmintió, diciendo “como varios jugadores tenían viajes largos desde Europa, arreglamos con los de la federación de Australia que no haya control antidóping.”

Lo más triste de todo esto, es que en otros deportes también han ocurrido hechos similares. Hace unos años se lo encontró culpable al, ahora ex árbitro de la NBA, Tim Donaghy, apostó miles de dólares en distintos partidos, justamente los que él iba a arbitrar, pudiendo controlar la diferencia de puntos en el partido para obtener sus beneficios. El mismo Donaghy se declaró culpable y pasó 11 meses en la cárcel, aunque se lo está investigando por otros hechos.

En el baseball hay otro caso de un ex jugador que también apostó, Pete Rose, quien no pudo ganar su lugar en el Salón de la Fama, por las acusasiones que le han hecho.

Volviendo al fútbol, es recordado, en la Argentina, a mediados de la década del ’90 que el propietario de Torneos y Competencias, Carlos Avila, había declarado que “deben perder la categoría Ferro, Platense, Huracán y Argentinos Juniors” y sucedió exactamente lo ocurrido. La única diferencia entre los cuatro equipos es que el último mencionado pudo salir campeón hace dos torneos en la Argentina, disputando la Copa Libertadores y siendo eliminado en forma sospechosa ante el Fluminense de Brasil y en Buenos Aires.

Es recordado lo que ha ocurrido en estos últimos tres mundiales, donde fallas muy groseras han eliminado equipos de la competencia, donde, en el 2002, Corea del Sur llegó a las semi- finales de la competencia jugando de local.

Por eso uno duda cada vez más de la veracidad de los partidos y de sus definiciones. Uno, como simpatizante, no quiere creer en estas manos “raras” pero el esceptisismo y las dudas son cada vez más grandes y, lo que se logrará, es que cada vez menos gente se interese en sentarse a ver un espectáculo deportivo.

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