Cada vez que un jugador actúa en forma diferente a lo habitual, aparecen sus detractores y también la gente que lo defiende. El último caso es el del argentino Carlos Tévez.

¿Qué fue lo que sucedió? Juega actualmente para el Manchester City, de Inglaterra y estaba en el banco de suplentes. Su equipo jugaba su partido correspondiente por la Liga de Campeones y perdía, ante el Bayern Münich. Su Director Técnico, Roberto Mancini, pidió que entre a jugar y el jugador se negó, lo que ha provocado el enojo del mandamás y ahora de los simpatizantes del equipo inglés (llegaron ahora a quemar un muñeco de él, en protesta).

Estas acciones han provocado que hasta la mismísima FIFA se meta en el asunto y están estudiando la posibilidad de suspenderlo. Lo que el jugador no se da cuenta es que sus acciones reflejan quizás una dosis de individualismo. Pasando por otro deporte, el básquet por ejemplo: en la década del ’90, cuando jugaban Scottie Pippen y el croata Kukoc, era sabida la bronca que existía entre ambos jugadores. Su técnico era Phil Jackson ¿Qué ocurrió? El técnico decidió que la última jugada del partido pase a manos del croata y no la estrella, lo que provocó el enojo de Pippen y que se quede sentado en el banco de suplentes, viendo como el europeo embocaba la última pelota del partido y que su equipo gane. A partir de estas situaciones, uno se pregunta: ¿las estrellas se creen intocables?

Volviendo al tema del jugador argentino, hubo muchos casos de desplantes. En Argentina es recordado, cuando jugaba para Boca Juniors, que no quiso ir a la Selección y cantó, a la par de la hinchada, “la Selección/ la Selecció/ se va a la p… que lo parió”. Uno piensa que son errores de juventud, que el tiempo cambia a la gente, pero parece que, en algunos casos, el que es inmaduro y no recapacita sobre sus errores, seguirá cometiendo los mismos errores. Así y todo, hay gente que lo sigue defendiendo, por “todo lo que ganó”, pero cuando se le muestra a alguien “todo lo que ganó Messi”, entonces esa persona no entiende nada de fútbol.

Lo que queda, a partir de ahora, es esperar la resolución de la FIFA y de su club y que, para el bien de todos, Carlos Tévez, pueda recapacitar sobre sus acciones. Las condiciones de jugador nadie las discute, pero como compañero de equipo, dista de ser un ejemplo.

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