
Pepe Castro fue un gran delantero que se destacó principalmente en Vélez y en Argentinos Juniors. Tuvo un paso por la Selección Argentina donde tuvo sus desencuentros con Passarella e inclusive tuvo algún entredicho alguna vez con Diego Armando Maradona. Un jugador picante y explosivo en la cancha y también fuera de la misma, se encontrará con anécdotas sorpresivas. Fue una charla tan extensa y buena que se separará en dos partes: hasta la llegada a Argentinos Juniors y post- 1983.
La Pelota en La Cabeza: ¿Quien le puso de apodo Pepe?
Pepe Castro: Pepe es un apodo de acá, de Argentina… todo el barrio me conocía por José y el apodo es Pepe. La barra de la infancia, cuando empecé en River, me decía «Pollo». Tuve sinsabores con muchos jugadores que tomaban mi sobrenombre, como uno de Atlanta o de Ferro pero cuando yo hablaba decía «El Auténtico, los demás eran ususpadores de apodos» (risas). El de Atlanta le habían puesto por mi «Pepe» e intentaba sacar chapa, pero nunca trascendió en Primera.
LPLC: ¿Donde fue que comenzó jugando?
PC: Es una carrera larga… (risas) No quería jugar al fútbol, soy un apasionado al automovilismo. Tuve el apoyo de mis padres para seguir, corría al karting y jugaba bien al fútbol. Un amigo mío jugaba al fútbol, me dijo de acompañarlo para ir a probarse a River y como pasa siempre, quedé yo y no Él (risas). Pero como no era momento de fichaje, tenía que entrenar y jugar amistosos. La verdad que irme hasta Núñez se me complicaba, estudiaba y mis padres estaban muy encima mío y al final seguí jugando en las plazas del barrio.
Así estuve hasta que un directivo de Vélez que vivía en el barrio me dijo «venite a probar» pero yo tenía en la cabeza seguir estudiando, pero me insistió. Me probaron, estaban formadas las divisiones donde yo tenía edad de 6ta Division (nota: en Argentina las inferiores van desde la 9na Division hasta la 4ta. 6ta Division sería alrededor de 15 años de edad). Fui de grande, me probaron en un entrenamiento, jugué para la 5ta y ahí arranca mi carrera en Velez.
LPLC: ¿Siempre fue de delantero?
PC: Era muy rápido y en realidad jugaba de mediocampo por izquierda. Cuando debuto en Primera me dan la 11 y era por izquierda para después poder enganchar para la derecha. Después me hicieron wing porque encaraba para los dos perfiles, era muy preciso en los centros a la carrera, tenía mucho diagonal pero normalmente era mediocampista por izquierda.

LPLC: ¿Prefería jugar por derecha o izquierda?
PC: Por izquierda me gustaba tirarme unos metros atras para poder enganchar con la derecha, pero el desborde mío era por la derecha, tenía mucha precisión, lo practicaba y tuve muchos maestros de quienes aprendí mucho, aparte de la capacidad que uno tiene y lo que sostuve siempre es que si uno tiene un abanico cultural lo puede aplicar al deporte. El puntero derecho es el unico jugador de campo que lo marcan de a dos: tu marcador y la línea del campo de juego que te limita. Me gustaba el mano a mano con el defensor, entonces para contestar tu pregunta era por la derecha.
LPLC: Y con la juventud de ahora, con acceso a redes sociales y Youtube, ven lo que hacen jugadorazos como Messi, Cristiano Ronaldo, Mbappe, Haaland, ¿como se maneja esa ansiedad de querer sobresalir?
PC: Creo que el jugador tiene otra perspectiva y objetivo que el nuestro, que era llegar a Primera División. Hoy el jugador tiene como meta llegar al Exterior, no le interesa quedarse mucho tiempo en un equipo. El tema es ir a Europa, a jugar… se perdió la rebeldía. La mayoría están subordinados a la táctica del técnico y juegan en cualquier posición porque el objetivo es llegar a Europa y ganar buen dinero. En nuestra época era distinto. Quieren el dinero, avión, andar en yates. La ansiedad que Ellos tienen es el dinero, la fama, vestirse bien, es el ejemplo que reciben. La nuestra era jugar en Primera.
LPLC: En aquella época que Usted jugaba y los sueldos promedios de Argentina, ¿se ganaba bien?
PC: (piensa) Obviamente no es como ahora pero en nuesta época las transferencias a Europa estaban limitadas. Las ligas de Europa tuvieron que empezar a traer jugadores extranjeros para poder crecer. En nuestra época, para hacer una diferencia, habia que jugar muchos años. Ahora se gana lo que ganábamos Nosotros en una hora, pero si te sirve de referencia era entre 50000 y 100000 dolares, como una exageración, al año.
Nosotros jugamos la Final del Mundo por 2000 o 3000 dólares…
LPLC: Si se tuviese que tasar Usted con las tasas que hay en la actualidad, ¿en cuanto se tasaría?
PC: ¿Cuanto valdría? (risas) ¡Muchos millones!
Un delantero de mis características con asistencia y con gol, olvidate… Viendo la Final Argentina- Francia, el error técnico del francés (nota: se refiere a Kolo Muani) Nosotros no lo errábamos, al margen de la tapada genial del Dibu, pero esos son errores técnicos que no se cometían en nuestra época, era pegarle suave por arriba. Por suerte no la tuvo Mbappe…

LPLC: Sacando a Mbappe, agradezco que no era Giroud el que definía porque por suerte el Director Técnico lo sacó en el primer tiempo…
PC: Vos fijate que la atajada era hermosa pero El Dibu ya estaba jugado, cerró los ojos y la atajó. ¡Menos mal que no fue Mbappe! (risas)
LPLC: Y hablando de saber definir, ¿su debut en Vélez contra quien fue?
PC: Debuto muy chico para la época, no como ahora. En esa época era difícil porque los planteles eran muy cerrados y debuté en el Segundo Tiempo contra Chacarita, el 30 de Abril de 1975. Después mi carrera se catapultó rápido a la titularidad. Era un chico de las inferiores, mimado del club. Siempre fui dueño de una personalidad muy plasmada y cuando estaba como suplente andaba fastidioso y miraba al técnico como diciendo «escuche a la hinchada, la gente quiere que me ponga» porque me pedía la gente y logré la titularidad.
LPLC: ¿Su primer gol contra quien fue?
PC: (piensa) Me toca debutar de titular y me dan el numero 11, jugando por la izquierda. Jugábamos contra el Huracán de Menotti, un equipo magnífico y uno de los mejores equipos del fútbol argentino. Era todavía el «Huracán del ’73» y llegaban un poquito diezmados, pero estaban Babington, Brindisi, Houseman, Avallay, estaban todos… el arquero era Agustín Cejas. Me acuerdo que el favorito era Huracán obviamente, meto un gol apenas empezado el partido pero me salvé del incendio porque despues perdimos 6-1 (risas). Metí el gol enganchando y por arriba, un golazo pero después no la vi más.
Después fui a jugar por derecha, salvo cuando me tocó ir a hacer el servicio miltar. El golpe militar me frenó mucho porque perdí alrededor de siete meses y no me largaban para jugar, una pérdida de tiempo total, me condicionó mucho.
LPLC: ¿Los militares determinaban quienes debían ir o no y los dejaban ir a jugar cuando querian?
PC: En esa época el servicio militar era por sorteo. Hay tres fuerzas militares: aérea, tierra y naval. Los últimos tres números de tu documento tenían un número, donde era por sorteo. En mi caso quedamos todos adentro hasta que se produce el penoso Golpe Militar. Me tocaron días acuartelados, no me dejaban salir para ir a jugar. El club presionaba para dejarme y cuando iba, iba mal dormido y mal alimentado.
Igualmente pude jugar varios partidos e hice varios goles e inclusive jugué de «nueve»(centro delantero). Me acuerdo de un titular muy lindo, una vez me dejaron salir y jugué contra Racing, la rompí y el titular decía «Castro, el pelado salvador»… porque estaba haciendo la colimba. Eran tan cortos de mentalidad, mejor dicho siguen siendo tan cortos de mentalidad los militares, que salgo en todos los diarios. Cuando me tuve que presentar en el Regimiento, un oficial me hizo pelar porque era hincha de Racing y le había hecho un gol a Racing y Él era hincha de Racing. Cosas tan infantiles, perversas, tan sádicas… Jugué de 9 también, siempre en contacto con la pelota y ahí arrancaban mis primeros pasos en Primera.
LPLC: En Vélez tuvieron torneos donde pelearon campeonatos, pero ¿qué les faltó para salir campeón?
PC: Yo tuve un nivel muy bueno en Vélez pero no pudimos consagrarnos campeones aunque estuvimos cerca dos veces. Yo creo en el destino y Vélez en 1977 tenía un gran equipo que le ganaba seguido a River y en esa época se cortaba el torneo en invierno y se titulaba en el diario «Vélez campeón de invierno» porque habíamos terminado primeros en el receso.
En el ’79 quedó un trío de técnicos interinos que eran Zielinski, Bermúdez y Montaño que nos llevaron de últimos a primeros y llegamos a la final que la perdimos con River. El destino marca porque River tenía un equipazo con una delantera que da escalofrío con González, Luque y Ortiz… era algo increíble ese River, pero yo creo mucho en el destino. Salvo equipos que avanzan por la lotería de los penales pero normalmente los equipos que juegan bien son los que llegan a la final aunque hay excepciones como Boca en esta última Libertadores, pero el destino no quiso que fuéramos campeones.

LPLC: En aquella época el clásico era con Ferro, ¿y con Argentinos? ¿Es clásico o es una rivalidad fuerte?
PC: Hoy por hoy debería ser clásico, la rivalidad siempre existió. Es un despropósito que Argentinos quieran emparejarlo con Platense. Cuando llegué al club sí era lógico porque ninguno de los tenía logros y Platense se quedó en eso, sin tenerlo y es ilógico que sigan siendo clásico.
Con lo que tiene que ver con la parte societaria, hubo mucha ayuda para ser sede del Mundial, la infraestructura creció muchísimo y le faltaba ganar copas y lo logró, Argentinos también con una sede muy buena, ganaron la Copa Libertadores y por la cercanía geográfica debería ser Vélez porque Ferro se quedó en el tiempo y no creo que vuelva a Primera. En 1985 jugamos una Final y tuvimos la satisfacción de poder salir campeones.
El clásico hoy por hoy debería ser ese pero me gusta respetar la trayectoria de los clubes y Vélez es el rival de turno, mientras que Platense debería ser con Tigre.
LPLC: Y al jugar varios partidos contra Argentinos, ¿se acuerda del primero con Maradona en cancha?
PC: Tuve la satisfacción que cuando El Diego volvió de Japón, con todo el respeto que tenían los chicos con los grandes, de felicitarme por mi debut con Argentina en La Paz, mientras que Él venía de ganar el Mundial de 1979.
Después empezaron las escaramuzas con Argentinos y me tocó una etapa donde Vélez le ganaba siempre, donde Diego interpretó mal algo que dije y llegamos a las instancias finales a eliminarnos y jugábamos en Ferro donde pasaban uno de los dos, «El Diego» estaba suspendido y no jugaba contra Nosotros. Yo declaré «no juega el monstruito» pero lo dije de buena forma y se enojó Diego. Ganamos 4-0. Cuando nos volvimos a cruzar en otro partido, estaba enojado y me decía «¿Pero por qué me decís monstruito?» y le digo «¿¡Pero como te voy a decir monstruito!? Tenés dos brazos, dos piernas, una cabeza, no sos un monstruito, lo dije por como jugás» (risas prolongadas) Se armó un lío bárbaro porque me quería golpear, pero nada… tremenda admiración por Diego Armando, el más grande de todos.
(En el link adjunto pueden leer la razón insólita de la suspensión del Diego en aquel 4-0:https://lapelotaenlacabeza.com/2023/07/16/el-diego-fue-otra-cosa-fue-mas-que-el-futbol-hernan-russo/ )

LPLC: ¿Había mucha diferencia cuando jugaba y no jugaba para Argentinos?
PC: ¡Obvio! Ya cuando arrancó era de temer, nadie quería enfrentarlo. Pasó algo curioso que en un partido erró dos penales… muchas veces jugaba solo pero era de temer porque te sacaba a dos o tres encima, pateaba tiros libres,era una locura pero igual era controlable porque con Él Argentinos no ganó nada porque un jugador no hace el equipo, pero cuando fue a Boca rodeado de buenos jugadores como Escudero, Morete, Brindisi, Él, salieron campeones en 1981.
Es el más grande por lo que eran las canchas en esos momentos, los vesturarios y los árbitros que sancionaban lo que querían porque no televisaban los partidos, era muy difícil y todos preferíamos no jugar contra Él (risas)
Nosotros (por Vélez) tuvimos la satisfacción de ganarle varias veces pero la vez que no jugó la diferencia fue de 4 a 0. Era la diferencia real, siempre algo inventaba…
LPLC: ¿Y su llegada a la Selección como fue? Porque en la época actual un jugador que llegue a la Selección tiene que jugar en Europa, Boca o River, pero Usted estando en Vélez en su época da la sensación de que era más flexible de que si jugaban bien, lo convocaban, ¿no?
PC: Sí aunque Menotti, que revolucionó el fútbol, tenía sus caprichos y como venía de salir campeón en 1978 había que tener un año muy bueno. En mi caso ya venía jugando bien y podía pelearle el puesto a jugadores importantísimos. Me decía a mi mismo (por no haber jugado el Mundial de 1982) «no estaba yo pero estuvo Housemann o Bertoni» uno se calmaba un poco, pero no haber estado en 1986 o 1990 da bronca. Era más difícil llegar a la Selección siendo jugador de Vélez que Boca, pero hoy es más fácil porque hay una renovación constante y, a mi entender, el fútbol ahora hay más posibilidades con tantos mercados abiertos.

Antes daba más prestigio jugar en Europa, hoy hay más marketing, cualquiera puede jugar en Europa. Antes iban dos extranjeros y había que jugar en la Juve o el Inter, mamita… esas ligas tenían que contratar extranjeros, porque los españoles estaban para el torero y los italianos para el circo romano. Si uno mira a Inglaterra o Francia parecen equipos africanos por tantos muchachos que no son genuinos del lugar. Antes era muy difícil llegar a Europa, ahora es más sencillo y por eso llegar a la Selección como jugador de Vélez es muy difícil.
Para mi fue un orgullo ir a la Selección, fue un orgullo que me había elegido Menotti y no Bilardo y fue un orgullo llegar ahí jugando en Vélez.
LPLC: Maradona y Passarella en aquella época, ¿se llevaban mal?
PC: Al Diego lo trajo para jugar la Copa América con Brasil de visitante, pero no sé donde empezaron los problemas con Passarella. Passarella fue el mejor defensor de su puesto pero era mala leche, muy mal intencionado pero tenía cualidades impresionantes pero muy chico de intelecto, poco desarrollado.
Cuando Menotti dio las habitaciones para la concentración, oh casualidad, me toca compañero de cuarto a Passarella. Lo debe haber mandado «El Flaco» como para decirle «controlame a este para ver como es, como piensa»… conocerlo ahí a Daniel me produjo algo incómodo porque pensé que estaba más preparado. En aquella época el jugador no tenía preparación, hoy un poco más pero no hacen nada los dirigentes, los técnicos para que el jugador crezca intelectualmente. Sigue siendo de un nivel cultural bajo porque a nadie le conviene que el jugador crezca intelectualmente porque se haría respetar más y Passarella era así y no tengo un gran recuerdo como compañero. Creo que fue Él (por Passarella) el que me bajó el pulgar para ir al Mundial de España ’82 porque tuve una muy buena Copa América, después en la gira por Europa le hice un gol a Alemania en Berlín pero siempre fui un tipo de hacerme respetar, siempre que algo no me gustaba no me importaba y mi voz se hacía notar y parece que no fui del agrado de Daniel o de Gallego, que también era muy limitado.
Cuando arranqué en Vélez tampoco quería ir a concentrar porque estudiaba abogacía porque en las concentraciones era todo muy limitado pero fui saltando los obstáculos y pude llegar.
LPLC: Y en 1979 llegó a integrar la Selección Argentina donde compartió plantel con Maradona y Bochini donde jugó la Copa América.
PC: Antes de eso, en Vélez en 1977 hicimos una campaña espectacular. Después del Mundial de 1978 Menotti hace una nueva Selección. Yo ya venía en muy buen nivel y me convoca para ir a la Selección y a una gira por Europa.
Pero como tengo un abanico cultural amplio tuve muchos problemas con muchos compañeros, aunque te parezca mentira. Tuve un inconveniente con los dos «lugartenientes» de Menotti, que eran Passarella y Gallego. Tuve la suerte de jugar contra Brasil con Maradona, que venía de jugar el Mundial juvenil de Japón.
Maradona era chiquito y yo había jugado un muy buen partido en Bolivia (Copa América de 1979). El Diego me vino a felicitar y me dice «Don (en aquella época el respeto al que era más grande existía), que partidazo que jugó…» y estoy hablando de Diego Armando Maradona que era un chiquito de 18 años (risas).
Fue el unico partido que jugue con El Diego pero si lo enfrenté varias veces en Argentinos- Vélez.
LPLC: ¿Como vivió el Mundial del ’78?
PC: Acá vivían en una nube de humo y cuando hablaba de lo que pasaba, quedaba como el subversivo y tenía claro que algo estaba pasando en Argentina. Nosotros una vez estábamos por viajar con Vélez para Bolivia. Nos juntamos temprano en el Club, estábamos en el auto de un compañero del club, Avanzi, quien fue un Doctor muy famoso. De repente aparecen dos patrulleros, se bajan con armas. Nosotros estábamos uniformados con la ropa del club, esperando el micro… cuando vieron que se habían equivocado se fueron. Había mucho movimiento, mucha locura lo que se vivía.
La imagen era terminar el terrorismo pero escondían la otra parte. En Europa lo tenían claro y por eso muchos jugadores no querían venir.
LPLC: ¿Cree que eso haya podido influenciar que Argentina haya ganado el Mundial del ’78?
PC: Un solo partido fue muy cuestionado, el de Perú y más después de lo que hablaron los peruanos. Yo tuve de compañero a Manso, el 2 de Perú y muchos bromeaban con «fueron para atrás».
Yo no puedo decir que haya habido presión. Se hablaba de que los holandeses tenían temor pero no se notó en la cancha. No nos ganaron por el destino y lo mismo con los peruanos, que cuando empieza el partido un peruano, el 7, le pega al palo y pensaba «hay que ser bastante bueno para apuntarle al palo»… como el arquero era argentino, como algunos goles quedaron en la duda, las situaciones que se fueron viviendo, el terrorismo de Estado que vivimos los argentinos hizo que se dude, aunque en la cancha no se vio y perdimos con Italia. Yo no vi a equipos que hayan salido a perder. Se decia que Cruyff no quería venir, pero eso despues se desmintió. El sabor amargo del Mundial es haber engañado al pueblo, pero Argentina fue un gran campeón.

LPLC: Después de Vélez se fue a Independiente, jugó poco ahí.
PC: El promedio mío de lesiones fue mínimo, pero en Independiente me lesioné el tendón de Aquiles. Llegué a Independiente para reemplazar a Alzamendi. Cuando debuto meto gol y Alzamendi no fue convocado. Al siguiente partido me lesiono y ahí quedé afuera seis a siete meses. El Director Técnico que me había llevado ya no estaba y no comulgaba con el que lo reemplazó. Era un tipo muy bajo de un nivel intelectual. No me gustaba tener un infradotado como técnico, que no se sepa explayar.
Cuando llegó el momento de hacer un contrato nuevo, los dirigentes hablaban con Nito Veiga y le decían «déjelo, lo trajimos, ¿como lo vamos a dejar ir?» y me dejó ir. Después de eso, cada vez que lo enfrentaba le metí gol y se los dedicaba.

LPLC: Los jugadores cuando se enfrentan a un ex DT, ¿se motivan más como Hauche con Milito? (Gabriel Milito tuvo un altercado con Hauche que se terminó yendo primero a Aldosivi, metió un gol y fue la figura del partido en Aldosivi 3- Argentinos 2 cuando se enfrentaron. Después se fue a Racing y también convirtió cuando se enfrentó a Argentinos)
PC: Antes más, no por demostrarle a la persona sino a uno. No tuve muchos altercados con técnicos, sí era rebelde. Si no me iban a tratar bien y a enseñar, los ignoraba. Me tenían que poner porque era buen jugador, pero obvio que me motivaba.
A mi no me gustaría tener un compañero y porque jugó en el otro equipo no quiera gritar un gol. Entra a la cancha pensando en pedirle disculpas al hincha con el que ya no juega. ¿Como no se va a gritar el gol? ¿Como le vas a poner una mano pidiendo disculpas a la otra hinchada? Le hice goles a ex clubes y los he gritado, porque el gol es la firma del poema, hay que gritarlo.
Llegamos al final de la primera parte de la nota con Pepe Castro. En la segunda parte se hablará de su llegada a Argentinos Juniors, su paso por Unió, San Lorenzo y la política con el equipo santafesino.

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