La primera parte cerró con la llegada de Pepe Castro a Argentinos Juniors y en esta segunda parte hablamos de esa época gloriosa y varios temás más, en lo que es la segunda y última parte con «El Mejor Wing».

LPLC: Cuando llegó a Argentinos en 1983, ¿pensaban Ustedes que iban a ganar lo que ganaron?

PC: (risas) Nooo… cuando llegué a Argentinos era pensar «¿qué ropa me van dar para entrenar?», tenía que esquivar goteras, no sabía si iba a tener una silla para sentarme, si iba a haber agua caliente para bañarse. Argentinos, con todo lo que lo quiero, era una toldería.

No habían jugadores que habían explotado todavia. Lo más importante que tenía era el técnico, porque la cancha era un potrero. Jugar ahí tenías que adivinar donde iba a picar la pelota. Don Ángel Labruna fue armando el equipo en esa época. Empezó a formar un equipo en esa epoca pero nunca pensó que se iba a morir…

Yo venía de una muy buena época de Vélez y me querían todos. Rechacé a Racing, rechacé a Boca que era un desastre en esa época. Los auspiciaba «Vinos Maravilla» pero era un desastre, no pagaban a tiempo, aunque tendria que haber ido a Boca… Racing era popular pero Independiente era el «Rey de Copas»: pagaba a tiempo sin incovenientes y es Independiente. Cuando me fui de Velez me querían todos, cuando me fui de Independiente había «vox pópuli» de que no podía jugar más por la lesión. Me costaba conseguir club y era joven, tenía 26 años.

En Independiente había conocido al «Puma» Morete y un día me dice «vení, acompañame» y me llevó a una casa, se abre una puerta y entramos al comedor de una casa. De repente… viene bajando las escaleras un hombre despeinado, en calzoncillos, con camiseta, los pelos todos parados como que recién se había despertado de una siesta, los anteojos negros, los calzoncillos celestes que llegaban a la rodilla como los usaba mi papá. Era Don Ángel Labruna… «la pucha» digo yo. Don Ángel me mira y me dice «¡Qué tipo bravo!» y me pregunta «¿Como estás de la lesión?» y le dije «perfecto», «Bueno, sos jugador de Argentinos Juniors» y asi arranqué en «El Bicho».

Pepe Castro junto al «Pato» Fillol en 1983 en Argentinos Juniors

Todos los que íbamos llegando… el contrato quedaba supeditado a principio de año y era por ver hasta Octubre cuando entraba plata por el pase del Diego del pase a Barcelona. Eso me ponía en un desafío enorme, porque estaba a préstamo. Tenía que andar bien para que comprasen el pase. «Don Ángel» me supo llevar porque era muy resistido porque venía de Vélez y en un Vélez- Argentinos metí un gol y les mostré la pelota… (risas)

Cuando me toca debutar en Argentinos, es en el Estadio Diego Armando Maradona que ahora es un lujo. Juego un partidazo, hice dos asistencias y hago el último gol, no me olvido más… eludo al arquero, la toco donde está la hinchada y en vez de gritar el gol, me re putearon y me gritaban «Traidor!!» (risas) pero yo ya tenía una comunion diferente con la gente y les decía «¿¡Viste el gol!?» pero ahí empezó el idilio con la hinchada.

En el ’83 se empezó a armar el equipo: puso a Pasculli de «nueve» (centro- delantero), yo jugaba de «siete» (por izquierda), trajo a Lemme que jugaba de «ocho» (mediocampista por derecha), estaba Silvano Espíndola, vino «El Chivo» Pavoni, estaba jugando Ereros por derecha donde se forma el famoso tridente «Castro- Pasculli- Ereros» que hoy es un sector de platea y eso es muy grato. Así arrancamos y pasamos de pelear el descenso a entrar al mini torneo por el campeonato. Le ganamos a River y a Boca y nos dejó Independiente ahí nomás de la Final.

Se muere Don Ángel y fue un cimbronazo… un cimbronazo… (19 de Septiembre de 1983 de un paro cardíaco) ahi llegó Saporiti. Era más profesional pero venía con la fama de haber perdido una Final contra ocho jugadores: Talleres (donde dirigía Saporiti) pierde una final contra Independiente con tres jugadores más (1978). Nunca había ganado nada aunque venía con la chapa de ser el ayudante de campo de Menotti en el Mundial de 1978. Ahí llegaron Morete a Argentinos, JJ Lopez, Vidallé, Commisso, Olguín… mamita, si tuviese que ponerle un precio a Olguín hoy... Estalló Videla, estalló Batista, Carmelo Villalba. Se armó un equipo increíble, aunque era también un grupo increíble.

En ese equipo Saporiti decia «en el futbol no hay titulares y suplentes, hay prioridades deportivas. Los que juegan tienen la prioridad deportiva.» A mi me gustaba porque tomaba lo filosófico. ¿Por qué prioridad? Éramos todos iguales afuera de ahí. Afuera no había prioridad deportiva. Estaban Pellegrini, Lemme, Mendoza, JJ, Morete, Ferrero, Peralta, Valenzuela… todos esos formaban el grupo y despues sí, eran los 11 que jugaban. Se hizo imbatible adentro y afuera de la cancha, no había problemas económicos, entraba la plata del pase del Diego, me compraron el pase, se firmaban buenos contratos.

Nuestra única preocupación era dar un espectáculo bueno. Con Saporiti había mucha enseñanza, nos consolidó como equipo y profesionales. En esta época los Veira, los Merlo, los Basile, toda esa cría no podria dirigir hoy. El fútbol ha cambiado y los chicos han cambiado, los clubes ya no se manejan de esa manera.

En 1984 se consagra el equipo por primera vez, para colmo dejando afuera a dos equipos que todo el periodismo, sobre todo en aquella época donde aparece el periodismo tendencioso y la mayoría quería que el campeón fuese Ferro o Estudiantes. El campeón fue el que mejor jugaba y el que representaba al fútbol argentino.

Campeones en 1984, contra todos como marca la historia.

LPLC: Y cuando empezó el campeonato del ’84, ¿el objetivo era salir campeón?

PC: «El Sapo» venía de ser ayudante de campo de Menotti. En ese momento pensaba de otra manera, veo las cosas que pone hoy en twitter y no lo puedo creer y debe ser por eso que Menotti no le habla por lo referente a la situación del país… Él había perdido una final dirigiendo a Talleres contra Independiente y con tres jugadores de más. Cuando llegó el pensamiento era «uh, llega este que no ganó nada» hasta que lo empezamos a conocer y fue uno de los mejores técnicos que tuve porque era honesto, laburador, no mentía, sabía lo que quería. Cuando tenía una duda te sacaba a trabajar. 

El equipo fue tomando seguridad y con «El Sapo» siempre el mensaje era de ir a ganar. Lo que ocurrió es que nunca pudimos sacar oxígeno con los otros dos equipos. Estábamos palo y palo con Estudiantes y Ferro y en un momento se cortaron pero después nos acercamos y ganamos el campeonato por un punto…

Me hacen reír cuando dicen que esto lo formó Don Ángel. Se revive si se entera que llegamos a una Final del Mundo pero Él no se imaginaba ganar todo lo que ganamos pero sí se imaginaba un equipo protagonista. Imaginate que hoy Argentinos juega en su Estadio con la ventaja que da jugar en un espacio reducido pero Él nos sacó de ahí porque era muy chiquita la cancha, jugábamos en otra cancha (Ferro Carril Oeste). De ahí a pensar en que se podía ser Campeón de América y jugar una Final del Mundo era demasiado, pero el equipo lo sintió. Nos mirábamos y sentíamos que nadie nos podía ganar y más después de ganar el torneo de 1984. Ganamos el ’85, la Copa, la Interamericana, jugamos una Final excelente (Jueventus), era una locura lo que jugábamos…

LPLC: En ese año, en 1984, ¿cuando fue que se sintieron candidatos al título?

PC: Veníamos palo y palo, pero cuando le metimos 4 a Estudiantes con el payaso este de Bilardo en el banco de suplentes, hizo todo un circo y goleamos 4-1… soy un tipo que no tiene grises.

Yo leo en twitter a los hinchas de Argentinos con Platense actualmente. Hasta el ’83 no había nada y cuando llega Labruna empieza la historia de Argentinos. Nadie recalca y resalta que Argentinos fue campeón siempre de visitante porque salió campeón jugando de local en Ferro.

Sí nos dimos cuenta que estábamos para campeón pero también ayudó que en la última fecha jugaron Ferro contra Estudiantes y empataron, Nosotros le ganamos a Temperley. Se logró algo preciado, un equipo chico sin cancha, haber peleado el descenso el año anterior y salimos campeones. Ya en 1985 llego «El Piojo» (Yudica) y le dio un salto de calidad al equipo.

Eran los mismos jugadores salvo con Pasculli que cuando se va tuvo un gesto tremendo muy importante en agradernos por las asistencias. Fue un goleador tremendo pero tenía 7 a 8 situaciones de gol por partido.

LPLC: La ansiedad cuando estaban por salir campeones, ¿como lo manejaron?

PC: Nosotros no teníamos la ansiedad, éramos un plantel maduro, hacíamos muchas bromas antes de jugar. No habían videos, salvo con Bilardo. Conocíamos al rival pero la única ansiedad que teníamos era el ser dominador del partido.

Yo me acuerdo de la cara de muchos rivales porque no querían jugar contra Nosotros. Nuestro objetivo era jugar bien. Si te contase las bromas que nos hacíamos antes de jugar Finales, no lo podrias creer. No había ansiedad, solamente tomar precauciones pero nada mas.

LPLC: ¿Había mucha diferencia entre Labruna, Saporiti y Yudica?

PC:Labruna no trabajaba la táctica como Saporiti o Yudica, era más intuitivo. Nosotros usábamos un término que era «muy bicho», un tipo con mucho olfato y sabía cuando ponerte o sacarte, quien juega o no juega, no se trabajaba la pelota parada para nada, se jugaba mucho al fútbol, creaba un clima de trabajo estupendo. En River mismo sabía cuando poner a Ramón Diaz, sabía elegir muy bien, sabía formar muy buenos equipos, tenía una instrucción muy buena pero era otra época. Hoy no podría dirigir como Merlo o Basile porque hay que aggiornarse en otras cosas.

Después Saporiti trabajaba mucho los movimientos, en la recuperación de la pelota. Empezaba a incorporar cosas que antes no se trabajaban, como la pelota parada. Empezaba a marcarse la escuela de Bilardo contra la de Menotti. Y después Yudica le fue agregando el déficit que teníamos que era Ferro y Yudica ya sabía trabajarlo. Ferro con El Viejo Griguol era muy complicado, le había agregado cosas del básquet, de como atacar dentro del área, como moverse… se puede rescatar algo de cada uno, pero los tres tenían un denominador común: el buen juego y el protagonismo, eso no se negociaba. Jugar bien, pelota al piso y protagonismo. 

LPLC: ¿La Copa Libertadores como la encararon? Era un grupo muy difícil con Ferro y dos equipos de Brasil con Fluminense y Vasco da Gama.

PC:Yudica nos dio tranquilidad con Ferro. Nosotros teníamos un problema con Ferro. Uno de los marcadores de punta, de los cuestionados en el futbol argentino y que mas me traía problemas era Garré. Jugaba fuerte, era leal pero tenía una capacidad física increíble. Subía y bajaba todo el tiempo.

Teníamos problemas con los laterales, cuando se venían Garré o Gómez. El problema era que se cerraba mucho Villalba, se cerraba mucho el equipo y aprovechaban mucho por afuera y Yudica lo primero que nos dijo fue «se como controlar a Ferro» y nos dio más confianza. 

Veníamos de ser campeones y cuando nos tocó Fluminense, ¡ese era Fluminense, no el de hoy! Ese Fluminense metía miedo. Ansiedad no había ,a veces sí preocupación. Ir al Maracaná con 100000 personas y tener a ese Fluminense… para que te des una idea, jugaba Branco. Pero para entender la ansiedad mía, no sabía quien era Branco. Está bien, Branco, qué se yo… vos sos Branco, yo soy Castro. Ferro, imaginate. Con Vasco da Gama… perdíamos 1-0 al minuto pero después les dimos un baile que podríamos haber metido siete u ocho goles pero ganamos 2-1.

El equipo ya estaba. Con Ferro fuimos categóricos cuando teníamos que ser y les ganamos, pero era increíble lo que jugaba ese equipo. La capacidad física, las cuestiones tácticas que su técnico había implementado y a Nosotros nos generaba problemas, pero la capacidad técnica nuestra era mejor. Ellos tácticamente eran mejores pero Nosotros, gracias a que Yudica no subordinaba la tecnica de los jugadores y Griguol sí, ahí fue el secreto de Argentinos porque la técnica estaba por encima de la táctica del técnico.  

Hoy la mayoría de los equipos subordinan la técnica de los jugadores a la táctica y estrategia del técnico. Como se acabó la rebeldía, todos juegan donde los ponen, nadie dice nada. Lo único que les importa es hacer plata e irse.

En la Final de la Copa Libertadores, se le plantaron cuatro jugadores a Yudica y le dijeron «así no vamos a jugar» pero ese plantel tenía mucha personalidad y era la ventaja del plantel nuestro. Por eso fue campeón de América, pero el destino no quiso ser del Mundo.

Fue el más querido por gente que no era hincha de Argentinos. Venía gente a vernos que eran hinchas de San Lorenzo, Racing, Huracán… hasta creo que de Platense venían (risas), porque el equipo era muy querido. 

El equipo jugaba de memoria y cuando se va Pasculli aparece Borghi. Si Borghi hubiese definido partidos como otros grandes «10», hoy hubiese sido «El Uno», sacando al Diego. Pero fue creciendo un poco de donde venía, de pisos de tierra. Le dio al equipo un toque de distinción enorme pero no era Francescoli, no era Alonso, no era Bochini en cuanto a definición de partidos. Quizás fue más pero no definía los partidos, Ellos te lo ganaban. El Bichi era la solidaridad en el juego pero a veces se necesitaba ganar con goles de Él. 

El equipo tenía un exceso de confianza severo porque sabíamos que íbamos a ganar. Si me preguntaban quien me iba a marcar, no sabía quien me iba a marcar, pero el rival sí sabía a quien iba a marcar (risas)

LPLC: Hay algunas cosas puntuales que quería preguntarle: contra Independiente por la Copa Libertadores del ’85, donde tenían que ganar o ganar y hubo un penal para Independiente sobre el final del partido. ¿Es verdad que un par de jugadores le empezaron a cantar «La Marcha Peronista» a Marangoni para desconcentrarlo? (La Marcha Peronista es una cancion de un partido politico de Argentina)

PC: (risas) Eso es una leyenda urbana. La cancha estaba repleta de hinchas de Independiente. Nosotros esa noche jugamos contra 13 jugadores: Independiente, el árbitro y el Director Técnico (Pastoriza). La gente no se da una idea de lo que era jugar contra Independiente de Pastoriza y todo el peso que tenía Independiente en la AFA. Nosotros sí nos reuníamos antes de jugar contra Independiente, hablar de quien nos dirigía y nos hablábamos de «cuidado que vamos contra Independiente, los Grondona, Pastoriza, hay que comportarse». Yo ya venía de una experiencia nefasta: me habían anulado un gol en Avellaneda. Me arbitraba un loco llamado Gnecco, entra la pelota un metro adentro del arco y el Asistente no lo cobra. 

Ese dia Nosotros sabíamos que venía complicado. Todo el Mundo quería que ganase Independiente, el «Rey de Copas», lo que significaba Independiente. Dicen que fue el mejor partido de la Copa y tuve la suerte de meter el segundo gol. 

Cuando ya terminaba el partido, se inventa un penal Espósito. Yo tenía mucha simpatía por Él porque era uno de los mejores árbitros, pero ante la necesidad de que pase Independiente sancionó cualquier cosa. Tal es así que cuando lo rodeábamos, hasta le pegábamos patadas en los tobillos y como sabía que no era penal, no expulsó a ninguno (risas). Se hizo justicia, atajó el penal, Marangoni se descontroló, pegó una patada y el partido terminó. 

La recompensa fue que la gente de Independiente estuvo de pie aplaudiendo a los dos equipos. Dos de los mejores équipos de la década junto a River.

Si ese partido había VAR, era 2-0 y no se sancionaba penal. Los que Nosotros jugamos en aquella época sabemos lo difícil que era jugar cuando estaban los Grondona y Pastoriza. Independiente era la casa de Grondona, pero pasó el mejor. Nosotros estábamos un escalón por encima de Independiente y River. El hincha de Argentinos Juniors no lo podía creer… en 1983 era un espectro, un fantasma y era impensado que en 1985 iba a jugar la Final de América, algo impensado para un equipo como Argentinos Juniors.

LPLC: ¿Como fue la charla previa al partido de la Juventus?

PC: La verdad que no me acuerdo de haber hecho alguna preparación especial. Es más, no conocía a Cabrini… no nos preocupábamos porque no había lo que hay con internet. Era la Juve, Platini… que Ellos no nos conocían a Nosotros seguro, por como salieron a jugar pensaron que era un trámite pero no recuerdo en lo más mínimo de haber hecho algo especial porque era la Juventus.

LPLC: ¿Hay algo de ese partido que entre Ustedes charlan y dicen «hubiésemos hecho esto y lo ganábamos» porque la Juve lo empató faltando poco?

PC:Lo empataron faltando nada y me llevaba el auto que lo íbamos a repartir por el gol que convertí para el 2-1. Hay un libro que salió de la década del ’80 y todo lo que sucedió en el país. En la parte del fútbol habla de esa final y me cita en el libro porque dije «no cambiaba nada por no haber salido campeón. No trajimos la copa pero la valija estaba llena de fútbol» y eso fue lo que plasmó el autor. 

Me acuerdo de haber tenido algunos idas y vueltas de ese partido porque a Yudica le decían que sacara un delantero que hoy no te garantiza nada, lo de sacar un delantero para meter un defensor. Le recriminaban eso a Yudica y me acuerdo que digo «¿Quienes hicieron los goles? ¿Por qué no salís vos?» y recriminaron eso y otra que Villalba debería haber reventado una pelota pero con el diario del Lunes es fácil hablar. Los resultados tapan el funcionamiento, como pasó con Boca en la última Copa porque pasaba de ronda pero el equipo jugaba muy mal y perdió con el peor Fluminense de los últimos 20 años, el mismo que Unión eliminó de la Sudamericana. 

Si vos me decís de salir Campeón del Mundo y jugar de otra manera, no quiero. Porque de esta final se acuerda todo el Mundo y en definitiva ser campeón es un trofeo, en cambio la de River, ¿quien se acuerda? Los de River y nadie más (risas). Jugaron contra el «Stuttenbacker (Steaua Bucarest de Rumania) de no sé cuanto» que era el segundo de Europa porque el primero no se presentó. Antes de sacar chapa de algo me fijo quien era el rival o porqué gané, me fijo contra quien competí, le doy la trascendencia que tienen que tener. 

Una de las cosas buenas que hizo Merlo fue el «paso a paso» porque las cosas se festejan al final y el modo, porque soy un enamorado del modo y del como.

LPLC: Y de la Intercontinental hay una jugada específica que Usted, al minuto 55, manda un centro y el defensor estira el brazo como jugando al vóley. Era penal para Argentinos y sancionaron tiro de esquina. Estamos en el 2023, ¿sigue pensando en esa jugada? (en el video adjunto es al minuto 54 de la misma)

PC: No, porque no dudaba del árbitro porque tampoco entendí el gol anulado a Platini . No sé qué cobró y me anuló uno a mi que nos poníamos arriba 2-0. El de Platini fue increíble también pero esa Final se desperdició en que erramos muchos goles y lo que siempre dije es que con Pasculli no lo perdíamos. Borghi la rompió pero necesitábamos de Él.

Uno de los mejores goles de mi vida fue ese y para el que jugó alguna vez sabría que era imposible meter un gol así contra un arquero de un metro 85, dos centrales y Cabrini cerrando y con la visectriz. Me achicó bien pero la pelota entra suave… fue increíble, faltaban siete minutos y era también la gloria mía porque ganábamos 2-1 con gol mío, me daban el auto y en lugar de una tribuna me armaban una estatua. Se nos fue pero queda en el recuerdo como la mejor final del Mundo, contra la Juve. Al año próximo River juega contra el sub-campeón, un equipo impresentable y casi se les escapa. No podía llegar un equipo así a una Final mientras que a Nosotros nos tocó perder con una selección italiana reforzada con Platini y Laudrup, que no nos ganó, nos ganó por penales. Eran los dos mejores equipos y se dio lo que se tenía que dar, una final increíble, cuatro goles, Platini y Borghi, la eficacia de los delanteros, lo demás como lo del árbitro es puro cuento… podríamos haber salido campeones pero fuimos artífices de cuatro títulos y decir «Argentinos Juniors es campeón de América». De todos los que salieron campeones es el que mejor jugaba pero el que menos esperaban, que sería como decir Sarmiento de Junín o Platense sean campeones de América (risas)

LPLC: Y en 1986 juegan la Copa Interamericana donde no hay un video en ningún lado. Fue contra Defence Force de Trinidad y Tobago, ¿el gol como fue?

PC: (risas) Jugamos contra un equipo de militares, una locura. Tuvimos que ir a jugar adentro de un cuartel con una tribuna llena de soldados. Había poca luz, hizo el gol Dely Valdés con una pelota que quedó ahí de un centro que creo que lo envié yo, pero la verdad que no me acuerdo… la cancha era un desastre con una banda de música en la tribuna, un chiste. Nadie vino a cubrir ese partido donde era Argentinos Juniors adentro de una base militar en Trinidad y Tobago, ni hotel debe haber (risas). 

LPLC: ¿Como fue post- partido?

PC: Raro, raro… no tengo un recuerdo bueno, ni del viaje ni donde nos hospedamos. Me acuerdo de la cancha y una banda de música pero fue una copa más. 

LPLC: Y de ahí se fue a jugar a Unión de Santa Fe…

PC:Lo que pasó es que ya estaba cansado del sistema. Era luchar contra las individualidades que elegían irse a jugar afuera, contra el periodismo tendencioso que tanto daño le ha hecho al periodismo, el ensobrado, el que le baja la línea, me cansé y dije «no juego más» pero me vinieron a buscar, inclusive hasta de Estudiantes de La Plata y dije que no.

Me llamó un empresario y me dijo «¿por qué no te vas a jugar a Unión?», «¿A Unión? Descendió…», pero me arreglaron un contrato y me había puesto un desafío porque decía que jugar en la B era más fácil que en la A y la verdad es que lo comprobé: me resultó un trámite jugar en la B.

También sirvió para un oxígeno para mi matrimonio, porque me iba dos o tres días, volvía y ayudó en la relación en aquella época con la que es ahora mi ex esposa. 

LPLC: Y el ascenso de Unión se dio contra Colón…

PC: Unión siempre tuvo buena cancha, con 15000 personas… me tocó el Clásico que hace años no se jugaba y allá lo único que piensan es en Colón-Unión y se estancan los dos. Fue una locura el partido, los bomberos tirando agua porque la gente quería invadir la cancha. Al día de hoy se recuerda porque en la entrada de la cancha de Unión dice «GLORIOSO ’89» y se recuerda porque quedó Colón en la B y ahora puede pasar que puedan volver a enfrentarse para ver quien se va a la B (al momento de la nota fue casi al finalizar el campeonato del 2023 y Colón y Unión peleaban el descenso, con la posibilidad de un partido desempate, pero finalmente descendió Colón). Antes era quien se quedaba y quien ascendía y quedó grabado de por vida. Quedó Colón y ascendió Unión. Unión festeja ascensos mientras que Colón festejó un campeonato y jugaron una final de la Copa Sudamericana.

Entrando a Santa Fe se ve la bandera de Colón donde entrenan con una estrella dorada mientras que en Unión se quedan con ese recuerdo. Yo fui el capitán y goleador de ese equipo, es un grato recuerdo. La ciudad era un hervidero, la gente es muy futbolera y eso no me lo olvido, la gente que te exigía, fue un Clásico intenso vivirlo en una ciudad. No sé como se darán los resultados, pero va a estar bravo.

LPLC: ¿La gente antes era más tranquila que ahora?

PC:En la época que me tocó jugar era terrible, las peleas, el apriete de los jugadores. Antes no tenían los negocios que tienen hoy y al no haber visitantes, no tienen con quien pelearse, donde encima se viene de una pandemia que cambió mucho todo.

Antes se peleaban por las banderas, hoy cada uno tiene el estacionamiento, el negocio de los chorizos. Antes se peleaban de verdad y lucían el famoso «trapo» que le habían robado al rival. Hoy no pasa nada. El otro día lo vi a Argentinos con Vélez y si jugaba así nos prendían fuego los coches. Hoy jugar es un trámite, no podría jugar y en la pandemia menos. Me quedo en el patio de mi casa, ¡jugar sin gente! No puedo… pero hoy el jugador está en otra historia, quien tiene más lujo, no son cuestionados como Nosotros. Nosotros sufríamos mal del apriete y cuando íbamos a entrenar no teníamos custodia.

En 1976 en Vélez había un técnico llamado Delem, brasileño. Había errado un penal con Roma que ya lo tenía adelante suyo cuando iba a patear el penal (fue en 1962 cuando Roma, arquero de Boca, se adelantó demasiado y le atajó un penal a Delem, que jugaba para River). Yo estaba en la colimba, me fueron a buscar y no estaba entrenado pero con pocos entrenamientos parece que era mejor que los que estaban jugando, entonces me llevaron para jugar el segundo tiempo.

Vino «Pistola» Gámez (luego se convertiría en Presidente de Vélez), íbamos perdiendo y ¡lo sacó a Delem a patadas! No lo podía creer… el poder que tenían las barras. El poder ahora lo tienen de otro lado, hoy tienen conexiones políticas. Todo es política hoy, es una locura. Verdaderamente con lo que pasa hoy, la gente no tendría que ir a ver los partidos. 

Antes había mucha violencia en los partidos… ¿te acordás del famoso caso «Basile» en cancha de Boca (en realidad fue Saturnino Cabrera, pero tristemente hubo tantos casos que puede causar una confusión. La de Basile fue en un Boca- Racing), cuando tiraron una bengala de una tribuna a otra? Yo estaba jugando ese día y tiraron un paravalancha de una tribuna de arriba. Estaba jugando para San Lorenzo y cuando iba a empezar el Segundo Tiempo le digo a Espósito (el árbitro) le digo «¡Dale, que arranque el partido!» y me dice «Pepe, hay un muerto, voy a tener que suspender el partido…», antes era una locura, ahora se pelean afuera de la cancha por otra cosa. Antes se subían al alambrado para parar los partidos cuando no les convenía algo. 

Antes no había tanta juventud, tantos chicos, tanta familia, miro y pienso «mirá lo que nos perdimos Nosotros», el merchandising es alucinante, los celulares, las fotos… antes nos pedían la camiseta y teníamos una sola, ¿qué le podía dar? (risas). Hoy jugar es un trámite…

LPLC: Y después del ascenso con Unión fue a San Lorenzo, ¿no?

PC: No llevo estadísticas pero tenía claro que nunca le pude hacer goles en mi carrera hasta que le hice dos jugando para Unión. El técnico de San Lorenzo era Saporiti y en Santa Fe. Ganamos 2-0 y le hago un gol a Ruiz Diaz, el arquero y en el viaje de vuelta viajo con el plantel de San Lorenzo y vengo hablando con Saporiti y cuando ya no quería jugar más en Unión, me lleva «El Sapo» a San Lorenzo.

LPLC: Usted se fue de Unión y volvieron a descender.

PC:Unión festeja ascensos nada más… fui a San Lorenzo. La gente de Platense me quiso llevar pero menos mal que no fui, me hubiese manchado la carrera pero no por Platense, que no me interpreten mal, lo digo por Argentinos. Me llamaron y ya había arreglado todo con Platense, me fui a mi casa y Ellos se fueron contentos por haber arreglado y cuando me iba a acostar me llama Saporiti y me pide que vaya a San Lorenzo. Al día siguiente me llama el contador de Platense, «Pepe, nos enteramos por el diario que te vas a San Lorenzo…»

Debuté, la mayoría de veces que lo hacía era con gol y debuté contra mi archirival, Estudiantes en La Plata. El técnico de Ellos era Zucarelli, que lo había tenido dos años en Unión. Cuando termina esa buena campaña de Unión, Él se fue a Estudiantes y yo a San Lorenzo. Nos juntamos en el primer partido y había sido goleador y capitán en Unión y le dije «hoy te vacuno» (risas) y lo vacuné apenas empezó el partido. 

El equipo andaba bien pero Saporiti era muy resistido en San Lorenzo. Teníamos un muy buen equipo, llegó el «Panza» Videla, Ferreyra, Carrizo, Riquelme de tres, Ruiz Diaz el arquero, Zandoná, «La Chancha» Rinaldi, un jugador excepcional pero la hinchada presionó tanto, se tuvo que ir Saporiti y llegó «Heman» Rezza y no tenía cerebro. Cuando vino, me fui.

LPLC: ¿Qué fue lo que tenía Rezza que no coincidió?

PC: No tenía cerebro, así lisa y llanamente. No me gustaba lo que proponía…

LPLC: ¿Hay técnicos que proponen salir a buscar un punto?

PC:Sí. Una anécdota muy linda era con Zucarelli que cuando llega a Unión Él siempre hablaba del rival, siempre del rival de movida y un día le preguntamos «¿Cuando jugamos Nosotros?» y ahí empezaron los problemas, porque solamente hablaba de los rivales, planteaba las prácticas con el protagonismo del rival y esas cosas Yo no las toleraba, ¡prefería no jugar! Te planteaba los partidos para recuperar la pelota en nuestro campo de juego. A mi me gustaba recuperar la pelota en el campo rival y jugar. 

Tuve varios técnicos que eran así y Rezza era uno de esos. Me fui a mi casa y cuando estaba en casa, me llamaron de Chile y me fui a jugar a «la U» con 36 años, un equipo popular en todo Chile, donde vas hay hinchas y explota la cancha. Jugué más de 600 partidos, muchos goles, muchísimas asistencias y mi mayor logro es haber estado donde quise estar y no resigné nada. Nunca fui más por decir lo que pienso, cuando no me gusta algo lo digo y lo pongo de manifiesto y a veces el sistema te aparta. 

LPLC: ¿Había mucha diferencia entre el campeonato chileno y argentino?

PC: Sííí, cuando llegué le dije al director técnico «cambie las redes y pinte el arco» y me pregunta «¿Por qué?», «Porque parece la plaza del barrio… (risas) hay que pintar el arco, poner redes nuevas, vea el arco y lo veas con ganas». Cuando llegué le dije al director técnico «¿Por qué no pone a un jugador que vaya a la pelota en los tiros de esquina?», «¿Como que vaya a la pelota?», «Sí, designe a uno que vaya a la pelota» y no entendía, entonces le digo «la pelota… cuando patean el córner hay que uno que va a la pelota» y ahí después fueron otros que se «llevaron el dulce» como Bielsa, pero el que menos merecía que se llevó todo fue Sampaoli. 

LPLC: Y aquel gol que metió en Chile muy famoso, donde se agachó en la línea y la metió con la cabeza, ¿no se arrepintió de haber metido el gol así? 

PC: Mucha gente de la U me recuerdan el gol y me agradecen pero yo me arrepentí, no sé porqué lo hice. Los chilenos dicen que es «de pichanga». Fijate adonde llega lo que uno hace, adonde trasciende que me cuentan que lo hacían en los recreos de las escuelas y los chicos jugaban a hacer ese gol a Palestino, que es como Huracán en Argentina. Haber hecho un gol así en la actualidad me hubiesen expulsado.

La verdad que si digo «¿por qué hice eso?»… cuando a uno le suceden cosas hay que acreditar cuando hay otro caso sea futbolístico o no donde se preguntan «¿por qué lo hice?», como por ejemplo ir en contra mano y se pregunta «¿por qué lo hice?» y si me preguntan ahora «¿por qué hice esa locura?» yo hoy no lo puedo entender, no pude haber hecho eso porque el arquero tuvo problemas y me molestó mucho, me lo cuestiono hasta el día de hoy porque tuvo muchos problemas psicológicos para seguir jugando… es muy triste para mi haber hecho eso por más que ni Messi lo haya hecho. Es una locura porque cuando hago el gol mis compañeros me gritaban «¡Metete al área!», claro, para que me maten. Hoy no se termina el partido porque imaginate que por tirar un caño se pelean todos.

LPLC: ¿Y el retiro como se fue dando? ¿Sentía que ya no podía físicamente?

PC: Noo, no, estaba impecable físicamente. Aparte de lo genético, siempre me cuidé y yo a los 36 años estaba impecable, pero imaginate cuando me fui de Argentinos ya no quería seguir y seguí cuatro años más, pero era por el ambiente, muy hipócrita. 

Cuando llegué acá, es más, creo que aceleré el retiro porque venía de ser goleador de la U y no quise, clausuré el teléfono para que ya no me llamen y ahí se terminó todo, 17 años de carrera, más de 600 partidos en Primera. Se te va volando la vida…

LPLC: Y hay cosas de la carrera de los jugadores, como los comentarios de «está lleno de plata, ¿qué problema puede tener?», hay cosas que sucedieron que nadie se entera…

PC: Hay un montón de cosas. Hay algunos que fuera del fútbol son felices, otros no. Me da risa porque los argentinos somos expertos en criticar hasta sin saber. Hay problemas con el dólar y te hablan de «Wall Street» (risas). «El argentino critica por cualquier cosa. Es fácil decir «mirá la plata que tiene…» pero no tiene nada que ver la plata con como te sientas cuando tengas que jugar. Hoy se gana mucha plata pero no va a ser más jugador, tienen acceso a comprar cosas que antes no se podía hacer. Antes no se ganaba ni un cuarto de lo que se gana hoy. Lo que menos pensé es que Gallardo iba a firmar en Arabia…

LPLC: Después de retirarse, ¿a qué se dedicó?

PC: Hice de todo un poco: empresario, dirigí en China unos años ya de grande… mi vida siempre fue empresarial, también me recibí de periodista deportivo y hacía mi propio programa. Cuando me querían contratar en alguna señal, no me dejaban criticar a algún jugador y no me gustó, quería expresarme como yo lo pienso. Entonces me dediqué a otra cosa. Tuve muchísimos ofrecimientos pero siempre condicionado a algo. No me quiero imaginar ahora con Bragarnik con doscientos mil jugadores, con directores técnicos… Dabove había dirigido a cinco equipos de seis que peleaban el descenso.

LPLC: Es lo que hablo con mis amigos porque el trabajo de Director Técnico está buenísimo, te echan, los entrevistan y le preguntan «¿por qué no se te dieron los resultados?», «No sé» y les dicen «bueno, estás contratado»…

PC: (risas) Antes con las hinchadas como eran esto no pasaba. Madelón dejó a todos los equipos tambaleando con el descenso, lo mismo con Dabove. Guede… ni Él se conoce en el espejo y Argentinos le dio un contrato por cuatro años. El que maneja todo es Bragarnik que mete sus técnicos y jugadores, aprovechándose de los equipos que andan mal económicamente.

LPLC: Y hace poco quiso meterse en la política de Unión pero no se dio…

PC:Hay mucha gente Neanderthal todavía. Verdaderamente fue un golpe a la desilusión. Hoy me piden disculpas porque se están yendo a la B por no haber confiado en nuestra propuesta. Cuando jugué fui el capitán y goleador, me quedé un año más donde no fui goleador por dos goles más que metió Cozzoni jugando para Newell’s. 

Me meto en la política para engrandecer a Unión y la gente, obtusa, condescendiente con un patrón de estancia que no tiene idea de fútbol, no nos creyeron: se proyectaba una maqueta del estadio, un predio, televisores para los chicos de la pensión, un cuerpo técnico con Batista y Borghi, Claudio Uñali quien fue ayudante de Sabella en el Mundial de Brasil 2014 como gerente deportivo, Yo el asesor… nos destrataron y se los advertí. Hoy están llorando, penando y arrepentidos por no habernos votado. Espero que les sirva porque esa gente no aprende. Habían tres listas y salimos terceros. El mensaje de jerarquía y grandeza no funcionó.

LPLC: Y del fútbol actual, después de ver tantos equipos malos en Argentinos, ¿con Milito fue lo más parecido al equipo del ’85 en cuestión de juego?

PC: No, porque es otro fútbol el de hoy. Hoy muchos técnicos subordinan la técnica del jugador a su táctica y estrategia. Algunos saben más y otros menos. 

Cuando llega un tipo con una chapa como Milito por momentos el equipo tiene dinámica y es lindo para los ojos. Cuando llega un tipo como Guede el equipo pierde toda la esencia, porque dice «lo único que sirve es mi estrategia» y pisa la parte técnica del jugador, entonces nunca aflora lo que el jugador tiene para dar y como el jugador se quiere mostrar e irse, juega y no es rebelde. Lo que Milito tenía era que el equipo tenía dinámica pero cambiaba formaciones, los jugadores no tenían una posición fija aunque en un nivel muy bueno y el problema que tenía es que pensaba que con la técnica del jugador va a ser grande su táctica.

El que me gusta es Diego Martínez que tendría que haber ido a Boca (cuando se hizo la nota estaba en Huracán, ahora justamente dirige a Boca), Demichelis mismo pero después llegan otros que destruyen a los jugadores y eso pasó en River con Demichelis. No es que quieran desestabilizar a alguien, es un plantel maduro, un plantel que te va a solucionar las cosas adentro de la cancha. 

LPLC: ¿Maradona o Messi?

PC: Son dos momentos diferentes para jugar para hacer una evaluación. Maradona tranquilamente podría jugar en la época de Messi y mejor aún pero Messi en la época de Maradona, no.

LPLC: ¿Por qué cree que sería?

PC: Messi no podría jugar en las condiciones que jugaba El Diego, ya quedó demostrado: las canchas donde se jugaba, el rigor, la presión con la que se jugaba, las patadas que se daban, como se hablaba, se pegaba, como se insultaba. El otro día le dijeron algo y salió en todos lados. Antes no sabés lo que era, era una locura jugar, había que adivinar adonde iba la pelota, el alambrado a un metro, te caías y te raspabas la rodilla, la pelota dura… Messi no la toca. Hoy Messi es el más grande, en esta época de Playstation, pero antes ir por Copa Libertadores contra Nacional o Peñarol o los uruguayos en las eliminatorias. Si ya le costaba jugar acá…

No hay que ser hipócrita: hasta el día que metió el gol que ganó la Copa América, hasta ese día, Di María iba a ir a la horca y ese día cambió todo para Argentina. Acordate que Messi renunció a la Selección, no hablaba, no quería venir, vomitaba, imaginate en otra época, imaginate en el Nápoli, imposible, no la toca, no la toca, fijate lo que camina… Diego era un animal. Al Diego le pegaban, le pegaban, aguantaba aunque igual sobre gustos no hay nada escrito. Hago esa comparación: Maradona en esta época hubiese sido aún más de lo que fue Maradona, Messi en la época de Maradona no la tocaba.

LPLC: Y la última pregunta. Se define un campeonato con un triangular entre Argentinos, Vélez y Unión y con un gol suyo ese equipo sale campeón, ¿para qué equipo lo haría?

PC: (risas) A Unión descartalo. Vélez me vio crecer, fue mi casa, me crié, lo quiero, mis padres fueron de Vélez igual que mi hermana y fui a la Selección jugando para Vélez pero «El Bicho» me tomó como un hijo propio y le metí un gol que grité porque se gritan en la Final de 1985 y les grité el gol. Unión no está dentro de mis pergaminos, entre Vélez y Argentinos la realidad es que en River ganamos 2-1 con gol mío y de Batista. ¿Si me dolió? Obvio, yo me crié en Vélez pero en «El Bicho» se ganó todo, los títulos te llevan allá arriba y encima tener un pedazo de tribuna (se emociona) es todo un mérito.

Terminamos la charla, que fue de alrededor de tres horas y me quedo con las palabras que me dijo Él: «por lo general no doy notas pero tenía una corazonada que iba a ser buena».

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