La verdad es que fueron imágenes lamentables las que se vieron en Avellaneda. Personalmente, habiendo nacido en Estados Unidos y con casi 9 años mudándonos a Argentina, recuerdo ver estas cosas cuando era chiquito y las peleas constantes entre los barras. Pero en los demás países no era común ver esto, a excepción de Inglaterra.

Con el correr del tiempo y con el auge de internet, en varios países comenzaron a armar esto de los barras y de ver como algo común que vaya este grupo de violentos a visitar los entrenamientos de los jugadores porque «no mueven las piernas» o algo por el estilo. Mientras tanto en Estados Unidos se ve a ese grupo de barras como gente vaga y que no tienen trabajo.

En el 2003 volví a Estados Unidos y me costó un poco re-adaptarme por tomar algunas costumbres de Argentina, como la del insulto recurrente en los partidos, mientras que si uno va a un partido de baseball te pedía la voz del Estadio que «no insultes porque podés ofender a la otra persona.» Y ahora que han pasado más de 20 años, con 45 años de edad y con una hija de 7 años me choca ver a pibitos de 10 años a los insultos por televisión con el papá ahí riéndose. Quizás ya me volví a americanizar después de tantos años.
Leo a todos los de Chile insultando a los argentinos y no se preguntan «¿Pero como llegamos a esto?», no, es directamente señalar a los de la barra de Independiente como los agresores. Hay varios videos donde se ve a los chilenos haciendo desmanes e inclusive leí de muchos hinchas de Independiente decir que les arrojaban cosas desde la tribuna superior. Son cosas que a la distancia me chocan cada vez más.

Me pasó en el 2002, Estadio Monumental de River Plate con Argentinos Juniors descendido el día anterior. Goleaba River 5-1 y Nosotros estábamos en un corralito. De repente la barra del «Bicho» empezó a arrancar las butacas y a revolearlas. Lo primero que se me cruzó por la mente fue «si viene la Policía a empezar a repartir bastonazos, ¿adonde me meto?» y me fui hasta arriba de todo a la punta, a desligarme de todo. Pero a diferencia de los chilenos que no quieren aceptar ninguna responsabilidad, yo tenía ganas de gritarle a los de mi propia barra que paren de tirar cosas porque éramos pocos en un Estadio colmado y con policías.
Veo ahora a los chilenos desfilando por TV, victimizándose. Si esto ocurriese en Estados Unidos estarían en la cárcel los que armaron todos los desmanes, al igual que los de Independiente.
Ya no escribo más de «paremos la violencia» ni nada porque sabemos que nada cambiará y que combaten esto con suspensión del Estadio, privando al hincha que no es violento de ir a ver a su equipo y así seguir protegiendo a los violentos.

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