En un partido plagado de emociones y de goles errados, Chile dio vuelta el partido ante México y le ganó por 2-1.

Faltaba que se presentara el otro equipo “local” de esta Copa: Chile. Alrededor de diez mil chilenos se dieron cita en el estadio Malvinas Argentinas en Mendoza. El equipo trasandino salió a jugar como se esperaba, con muchos triangulaciones, pases cortos y posesión de pelota ante un equipo mexicano que era una incógnita por la cantidad de bajas que habían sufrido a días de debutar en esta competencia y por tener un equipo alternativo y de menores de 22 años, salvo algunos jugadores, entre ellos Giovanni Dos Santos.

Chile, empujado por su público, fue acorralando a México contra su arco, que dejaba en soledad a Dos Santos, mientras que los tres del fondo chileno controlaban todo lo que pasaba por su zona. Cuando se juntaban Fernández, Suazo y Alexis Sánchez tambaleaba el fondo inexperimentado mexicano, pero, por una razón u otra, no podían abrir el marcador, perdiendose 3 situaciones claras de gol. El viejo axioma del fútbol dice: gol errado en un arco, se sufre en el propio. Por eso llegó la gran sorpresa de la noche, a los 41 minutos del primer tiempo: centro desde la derecha de Giovanni Dos Santos, la defensa chilena que no logra rechazar y aparece un cabezazo colocado al ángulo de Néstor Araujo, quien ponía a México arriba, en forma inmerecida, por 1-0. Estupor y silencio en Mendoza, pero los equipos dirigidos por Claudio Borghi se caracterizan por buscar y buscar los partidos y darlos vuelta cuando se encuentran abajo.

El segundo tiempo fue más de lo mismo, con Chile atacando y México cada vez más metido en su área, donde aguantaba gracias a las muy buenas atajadas de su arquero Luis Ernesto Míchel (hasta ahora el mejor arquero del torneo) y la mala puntería de los chilenos. Pero cuando uno juega a no perder, por lo general, se termina perdiendo. A los 21 minutos, llega un córner desde la izquierda, salta Contreras, quien desvía, con la cabeza la pelota, le pega mordido casi en el área chica, rechaza hacia el costado y la empuja Paredes (quien había ingresado hace poco) y puso las cosas en su lugar. Con esto, aumentó la presión chilena y, unos minutos después, también de un córner desde el mismo lugar, Arturo Vidal le gana en el salto a sus defensores y clava, con un muy potente cabezazo cruzado y, ante la mirada de Míchel, el 2-1.

Después de eso, los chilenos retrasaron sus líneas y, en un partido atípico y, en su tercera llegada en todo el partido, México casi logra la igualdad, cuando Dos Santos cruza la pelota en el área, no logra nadie despejar y aparece solo Pacheco, pero lo tapó muy bien Bravo y justificó la victoria.

Esta clase de partidos, en un debut y dando vuelta el resultado, lo coloca, ahora sí, a Chile como uno de los candidatos a llevarse esta, hasta ahora, muy pobre Copa América (en cuanto al juego desplegado por los equipos).

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