Este 0-3 de Brasil a Argentina quedará marcado en la historia.  Para los brasileños es una pequeña venganza del famoso “Decime que se siente…” y del 1-7 sufrido en el Mundial.  Para los argentinos es el momento de un serio borrón y cuenta nueva.  A pesar de la crisis y del muy pobre rendimiento futbolístico en el Segundo Tiempo, hay que también destacar que hasta el segundo gol brasileño el equipo argentino había monopolizado el balón aunque lo hizo sin profundidad.

Ya es momento de que algunos jugadores den un paso al costado y le dejen el lugar a las figuras que van surgiendo.  Aunque duela decirlo, Javier Mascherano ya físicamente no puede competir en un mano a mano cuando lo encaran los jóvenes y veloces jugadores.  Después del Mundial su rendimiento ha ido bajando como mediocampista.  Quizás sea momento de probarlo como marcador central o directamente dejarle el lugar a Kranevitter.  Otro jugador que ha bajado muchísimo el nivel es Angel Di María, quien ya ha pasado desapercibido.

En la defensa Pablo Zabaleta ya no da físicamente por más que quieran seguir insistiendo con que juege, al igual que Más.  Es hora de dar una vuelta de página y empezar a renacer, porque materia prima hay.  El puesto discutible es la del arquero ya que Sergio Romero, en la mayoría de los casos, ha rendido satisfactoriamente a pesar de ser suplente en su equipo.  Mucha gente ha reclamado pidiendo a Rulli al arco pero en los Juegos Olímpicos le convirtieron un gol muy tonto que le terminó costando la clasificación a los Cuartos de Final:

 

En la delantera ya no es nuevo que se pida la baja de Gonzalo Higuain y de Sergio Agüero.  Lo bueno es que finalmente Icardi tendrá la chance que venía pidiendo y regresará
Dybala al equipo.  Aparte de estos dos

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“¿Me toca entrar?”

jugadores, está Pratto quien ha rendido muy bien y falta que convoquen a Wanchope que se está cansando de convertir goles en Brasil, después de romper redes en Huracán.

Todavía hay tiempo de recuperar el puesto de clasificación al Mundial.  Hay que tener esperanzas de que esto se dará vuelta, porque ya ha pasado muchísimas veces en la historia de la Selección en atravesar momentos fulminantes como estos y después clasificar al Mundial.  Hay que saber que materia prima hay, pero también hay que preguntarse si los que vendrán podrán aguantar la presión de ponerse una camiseta pesada y que se empiezan a cerrar las posibilidades de clasificar para Rusia 2018.  Tampoco hay que caer en el famoso “que se vayan todos” porque tampoco es solución jugar con “jugadores que estén en Argentina”, pero es momento de darle rodaje a varios que vienen pidiendo pista.

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