Por Jorge Montenegro Pinto

Jorge Montengro Pinto nos escribe desde Venezuela donde esperan ansiosamente esta doble fecha eliminatoria donde la selección venezolana se juega el pasaje al Mundial.

Esta noche, no puedo dormir… El que explique las razones por las cuales tengo insomnio esta noche puede llevarme a extenderme un poco. El caso es que, cuando no puedes dormir, y la noche llega, es difícil no dejar que tu mente salte de un tema a otro. También es posible que, en tu momento más vulnerable, veas las cosas de manera distinta por lo que algo que normalmente seria una verdad absoluta para ti, en ese instante de sensibilidad, sea algo completamente diferente.

Entre tantas cosas que me han pasado por la mente esta noche, de repente, aparece La Vinotinto. No sé por qué, quizás sea porque soy venezolano, y muy dentro de mi reconozco la necesidad histórica que lleva aparejada este momento, esta semana, este mes y este año.

Desde que inició la segunda vuelta de la eliminatoria CONMEBOL a la Copa del Mundo de la FIFA, he sido un férreo critico de la selección, de su cuerpo técnico y del aparato mediático que la rodea. Aunque nunca pase de la conversación que acompaña a unas cervezas frías, siempre me he encargado de defender mi posición negativa respecto de la selección nacional. Quizás haya sido por la impotencia de ver como el equipo se fue desvaneciendo sin remedio durante las eliminatorias y algo que parecía alcanzable, al final resultó que no lo fue del todo.

Hace un año se hablaba de la posibilidad de clasificar de manera directa, por primera vez a un mundial de “mayores”. Hoy hablamos de los escenarios que nos permitirían alcanzar la repesca ¿por qué sucedieron así las cosas? No lo sé, no creo que importe mucho ahora, el caso es que vamos a Buenos Aires, a enfrentar al campeón del mundo y luego, en casa cerramos un camino de ilusiones y mucho empeño, recibiendo a Colombia, con la esperanza de no llegar necesitados y que, en El Alto, Bolivia… Un resultado de terceros incline la balanza a nuestro favor y hacer historia.

Historia, palabra que hoy tiene un peso importante. Para mi existen dos tipos de historia: la que estudias o lees; o la que escribes y vives. Para la nómina de 23 jugadores, así como para más de 30 millones de venezolanos, la historia nos cita a escribirla y a vivirla. Al momento de escribir estas líneas, no puedo evitar intentar imaginarme qué pasa por la cabeza de aquellos hombres que, con uniforme puesto, una vez entonado el Gloria al Bravo Pueblo, tengan que atravesar 180 minutos de infierno, divididos en dos partidos, de dos tiempos cada uno. Intento imaginarme el peso de la responsabilidad, el peso de la historia, el peso de lo inevitable. Y, aun así, van a salir a la cancha a representar a los colores y la ilusión de un país entero que, hasta en un partido como este encuentra posiciones divididas o antagónicas. Pues mientras algunos tienen fe, otros basados en la estadística y la historia, dan todo por perdido antes del pitazo inicial. Yo mismo, a lo largo de la semana he revisado varias, pero al final, solo importa una: somos la única selección de la CONMEBOL, que jamás ha ido a un mundial de futbol como tal. Y esa, es la única que me importa.

Y es que solemos decir que las estadísticas existen para romperse, lo cual es cierto. Pero realmente acá se trata de un tema de oportunidad. El coach Herb Brooks (de la selección de hockey que EEUU, que venció a la URSS en los juegos olímpicos de Lake Placid) comenzó un discurso previo a un partido con una frase que dice algo así como “Grandes momentos se derivan de Grandes Oportunidades, y eso es lo que tienen esta noche, caballeros”. Para 23 mas casi 30 millones, este es una oportunidad, una chance… De manera que, los 23 y su cuerpo técnico, deberán pasar las siguientes horas enfocados y trabajando en pro de un resultado inédito. Un resultado que rompa la estadística… Para ellos, el inevitable peso y la responsabilidad de escribir la historia.

Para los 30 millones, el llamado es este: ¡Vivamos la historia! Apoyemos a la selección. Apoyemos sin cesar. Apoyemos sin medidas… he dicho antes que es un infierno de 180 minutos, de miedos, dudas, luchas, esfuerzo y sudor. Y hace poco, hace unos minutos para ser exactos, comprendí que es complicado atravesar un infierno. Pero, es más complicado, atravesarlo solo. Yo lo sé y creo que lo sabemos todos.

Mañana, apoyemos sin expectativas… Apoyemos con esperanza. Y la diferencia entre ambas radica en esto: la primera se mueve en el “debería”. La segunda se mueve en la fe. La fe en que las cosas pueden ser posibles, aunque no sepa como sucederán. Ojos en la meta… Quiero recordarles, que nada es imposible, excepto vencer a la muerte, y una vez, un hombre llamado Jesús la venció al tercer día. Creo que, si Él está con Nosotros, como lo creemos la gran mayoría de los venezolanos, tampoco nada será imposible… Ni siquiera ir a nuestro primer mundial.

Alentemos, gritemos… después habrá momento para el análisis y la reflexión, sea por bien o sea por mal

¡MANO TENGO FE!

2 respuestas a “¡Mano tengo fe!”

  1. Avatar de GABRIEL EDUARDO GARCÍA
    GABRIEL EDUARDO GARCÍA

    También tengo Fé!

    1. Avatar de Daniel Chalian

      ¡Gracias por pasar por la página!

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