¿Como se puede analizar un partido donde el local dependía exclusivamente de arremetidas individuales? ¿Cómo es posible que un equipo sin nombres rutilantes casi pegue el batacazo del año?

El partido inaugural de la Copa América entre Argentina y Bolivia empezó como se esperaba: la selección local y favorita saliendo a comerse la cancha, mientras que el visitante aguantaba. Por eso, a los tres minutos, casi sorprende Tévez pudiendo cabecear totalmente solo (hasta para sorpresa de él) porque Bolivia achicó mal los espacios. Se veía a un Messi muy movedizo, aunque lejos del arco, jugando más como conductor que como delantero de área (que es lo que pregona Batista constantemente), Tévez a la izquierda, lejos del área y, del otro lado, un Lavezzi desconocido que jugó muy acelerado.

Con el correr de los minutos, el equipo visitante se fue acomodando en el campo del juego y, de a poco, se iba acercando al arco defendido por Sergio Romero. Los minutos pasaban, Argentina generaba poco y nada (salvo alguna apilada individual de un Messi que jugó totalmente solo) y, daba la sensación, que si Bolivia se animaba, metía un gol. Así se fue el primer tiempo, con un 0-0 que marcaba lo pobre que fue el partido y la silbatina generalizada del público local.

El segundo tiempo empezó con un equipo boliviano que vio el camino: apretar la salida de Mascherano y tirar una contra rápida. La apertura del marcador llegó a los pocos minutos de comenzado la reinauguración del partido: centro corto desde un corner para Edivaldo Rojas, quien tiró un taco por la falta de ideas que sorprendió a Eber Banega, quien, de no creer, ERRO la pelota, le pasó por debajo del botín y 1-0. A partir de ese momento, Argentina quedó shockeada y sin reacción, mientras que crecía la selección de Bolivia, quien se encontraba tan cerca de un resultado histórico, de aquellos que quedan en la memoria del pueblo.

Con el correr de los minutos, la Argentina entendió que Di María era quien marcaba el camino, pero desaparecieron totalmente Messi y Tévez y, con esto, el juego argentino. Por eso, a los 15 minutos del segundo tiempo, en una contra, quedó totalmente solo Martins, quien no supo definir ante la espectactular estirada del arquero argentino Sergio Romero, quien salvó lo que hubiese sido el 2-0 definitivo para Bolivia. A partir de ahí, Bolivia se retrasó por completo y, con la entrada de Agüero, Argentina arrinconó al visitante. El “Kun” avisó con una apilada personal y un tiro que salió desviado. El empate llegó en forma milagrosa: centro desde la izquierda, Burdisso la bajó de pecho (la desesperación llevó a un defensor tirarse de delantero) y Agüero sacó un derechazo que se incrustó en el ángulo. Un empate con sabor a injusticia por lo poco que había hecho la Selección Albiceleste. El partido se fue quedando con el pasar de los minutos y terminar a un gol por bando.

Para Argentina, queda solamente el consuelo de haber logrado un empate y, para Bolivia, saber que le puede jugar de igual a igual a cualquier equipo. Para la “Albiceleste” quedarán varias dudas porque se acerca el cotejo más importante, ante Colombia, mientras que Bolivia tendrá que ratificar todo lo que hizo ante Costa Rica.

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