Siempre se discute de que tal o cual jugador es o era el mejor de todos los tiempos, en comparaciones que son imposibles de hacer. En la década del ’50 fue el argentino Di Stéfano. Dicen quienes lo vieron jugar, que fue un jugador magistral que podía hacer de todo y que no cabe ninguna discusión de que fue el mejor de todos los tiempos. Lo que no lo ayudó fue que no existía la televisión ni internet para revisar mil veces las maravillas que hizo con sus pies.

En la década del ’60 y del ’70 irrumpió el brasileño Pelé, quien vislumbró a todos con su magia, integrando una Selección de Brasil que quedó en la historia por su juego y resultados. Este ex jugador marcó más de mil goles en su carrera, donde también fue tri- campeón con un país donde pasaba a todos por arriba por la brillante técnica de todos los integrantes y convirtiéndose en el jugador más joven en la historia en salir campeón del Mundo.

Después de él, apareció otro joven argentino, de la cantera de Argentinos Juniors, Diego Armando Maradona, quien marcó realmente un antes y un después. Cuando apareció esta estrella, fue cuando empezaron los pases multi- millonarios de jugadores de Latinoamérica a Europa. El Diego logró un sub- campeonato con Argentinos Juniors (sigue siendo el máximo goleador en la historia de este club), salió campeón con Boca, tuvo un Mundial del ’82 para el olvido (se fue expulsado ante Brasil, por pegarle una patada en los testículos a un rival), jugó en el Barcelona, donde se lesionó y pasó al modesto Nápoli, donde lo sacó campeón de la Liga y de la copa UEFA, retirándose de su Selección envuelto en polémicas (de las que no vamos a nombrar en estos momentos).

La década del ’90 tenía el trono vacante, ya que no aparecía una superestrella que pueda marcar la diferencia, hasta que apareció un argelino que se crió en Francia, Zinedine Zidane, quien logró darle al país galo su único Mundial y ganó todo en el Real Madrid.

Adelantando los tiempos, la discusión ahora es: ¿Messi o Cristiano Ronaldo? El portugués ha logrado muchísimas cosas en forma individual, pero jugando para su Selección, llegaron a la final de la Eurocopa (jugada en su país) y perdieron ante Grecia. Tampoco logró sobresalir demasiado en ningún otro torneo importante y, con el Real Madrid, no ha logrado nada relevante, siempre perdiendo con el Barcelona. Por otro lado, el argentino del equipo catalán, enfrenta otro problema: no logra plasmar en la cancha con su Selección lo que sí logra con su club, lo que provoca la queja de muchos argentinos. La pregunta que nos debemos hacer es ¿Es lo mismo enfrentar a la defensa del Mallorca que el de una Selección? ¿Juega en la misma posición con Barcelona que con Argentina? ¿Qué edad tiene? Si se fijan cualquier jugador, de cualquier disciplina, ninguno logró algo de relevancia hasta los 27 años masomenos. Messi tiene apenas 24 y viene cargando la responsabilidad y el futuro de la “Albiceleste” desde que empezó a jugar en España. Las críticas no tienen peso, ya que en la última Copa América se lo vio rodeado a Messi por cuatro rivales y ningún compañero cerca, donde toda la Argentina realmente jugó mal. No hubo críticas hacia Messi cuando puso la pelota en la cabeza de Higuaín para el 1-1 ante Uruguay ni por el penal que marcó en la definición por penales y la eliminación de este último torneo disputado con Argentina. Se lo critica por “no cantar el himno”, por “no correr” y unas cuantas cosas más (solo falta que le recriminen que vaya al arco), pero no se dan cuenta que es un jugador que irrumpió muy joven en el fútbol mayor e integra una Selección que está desorganizada desde la dirigencia hasta los técnicos.

Eventualmente, cuando este jugador consiga la madurez y la Selección esté bien rodeado por jugadores que lo puedan acompañar, lo veremos explotar.

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