El fútbol argentino está en retroceso, mientras que otros están en crecimiento. Se dice que el ránking FIFA es un chiste, pero Argentina ha descendido cinco posiciones en el último año. Estas “posiciones” fueron creadas en 1992 y hay seis federaciones que nunca han salido del Top Ten: Argentina, Brasil, Francia, Alemania, Italia y España (la selección “verde- amarelha” es la que más tiempo se ha mantenido en primer lugar). Entonces ¿es válido este ranking para determinar el crecimiento futbolístico de un país?

Ya es sabido que Argentina, a nivel selecciones mayores, no ha ganado nada en casi dos décadas. Aquellas Copas América que antes no tomaban tanta importancia en obtenerlas, ahora son un tesoro deseado. El mismo fútbol argentino entró en un retroceso las últimas dos décadas, donde varios clubes pasaron de ser ejemplos a seguir a administraciones fraudulentas (Ferro Carril Oeste, Huracán, Argentinos Juniors, Platense, Racing Club, Gimnasia de La Plata, Newell’s Old Boys, Rosario Central). Los equipos poderosos, económicamente hablando y que eran intocables, pasaron a ser víctimas mismas de sus propios errores con su “billetera”: ya conocemos el reciente descenso del Club Atlético River Plate, pero ahora se encuentran en problemas de promedios Boca Juniors (quien le había renovado, en un contrato multi- millonario a Juan Román Riquelme y ahora está más endeudado), nuevamente Racing Club y San Lorenzo de Almagro (donde su actual director técnico, Omar Asad, declaró “no sabía que la situación actual era TAN mala.” Y, a todo esto, le agregamos la nueva “idea” de armar un torneo de la B de 38 equipos ¿Por qué de la B? Porque los equipos de Primera descenderían de categoría al enfrentar a equipos de Segunda División que no están preparados, a nivel económico ni futbolístico, para poder jugar todos los fines de semana.

A nivel selecciones ya no hay una conducción seria y coherente. Hace falta un recambio generalizado, porque no hay un lateral derecho que pueda suplantar al enorme e inmortal de Javier Zanetti. No hay ahora un zaguero central que te brinde seguridad en el fondo, como lo era Oscar Ruggeri o, más adelante en el tiempo, Walter Samuel. En el mediocampo no existe aquel jugador que te corra todo, que sea el caudillo, como Diego Simeone. Adelante no está aquel tanque- goleador como Gabriel Batistuta. Lo existe ahora es, a nivel dirigencial, una desorganización total, desde que dejó el cargo Alfio Basile, para que sea el técnico el inexperto de Diego Armando Maradona (cuando hay infinidad de técnicos argentinos capacitados y con experiencia) y que traiga una telenovela atrás de otra, pasando por Sergio Batista, quien había sido criticado por armar una Selección Local (y ahora piden más jugadores que militen en Argentina por tener “hambre”) y, por otro lado, reflejar sus ideas futbolísticas con desacuerdos de su propia boca: “mi espejo es el Barcelona” y después “nunca me quise parecer al Barcelona”; “Tévez no entra en mi esquema” pasó a ser “Tévez es titular indiscutido.”

Por eso, al ver todo esto, se debe realmente volver a las fuentes: que la AFA controle lo que está sucediendo en cada club, donde (como en otros países como Guatemala por ejemplo) si un equipo mantiene deudas con sus jugadores, no puede jugar. Se debe también volver a trabajar las Selecciones juveniles y que estén en la misma línea de conducción que el de la Mayor: no puede dirigir la Mayor un técnico que tenga una línea de juego diferente al que dirige el Sub- 20 por ejemplo. Otra cosa que se debe hacer (y en esto coincido con Sergio Batista) es seguir dándole rodaje al Seleccionado Local para que los jugadores puedan estar preparados para vestir la camiseta cuando es necesario. Y, por último, mantener una base de la Selección Mayor y trabajar con aquellos que el técnico considere necesario,  para lo que serán las Eliminatorias Sudamericanas más difíciles en la historia.

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