Lo voy a aclarar: nací en Estados Unidos, por ende soy estadounidense.  Por las cosas de la vida, a los casi nueve años y ya declarado hincha de Argentinos Juniors, mis padres decidieron emigrar hacia Argentina.  A todo esto, por parte de mis abuelos de ambas partes mi sangre es armenia.

Recuerdo el Mundial de Italia ’90 cuando jugó Estados Unidos.  Un equipo amateur mezclado entre equipos profesionales.  Se habían clasificado a un Mundial después de 40 años, cuando consiguieron aquel mítico 1-0 a Inglaterra en 1950.  Me acuerdo esperar con ansias aquel partido contra la ahora disuelta Checoslovaquia y ahí me aprendí el nombre de algunos jugadores, como el “gordito” de Tony Meola al arco.  En ese partido lo veía como un portero casi estático y los checoslovacos se florearon con un 5-1.  También me acuerdo de Trittschuh (qué apellido, como para no acordarse), Marcelo Balboa, Bruce Murray, John Harkes (que luego se convertiría en un excelente jugador), Tab Ramos y Eric Wynalda (goleador que no perdonaba en el área).  El suplente de Meola era Kasey Keller y después le siguió Brad Friedel, que luego tendría un Mundial espectacular en Corea- Japón 2002.  Los tres tuvieron actuaciones estelares como porteros.  Antes de esto, Estados Unidos debía ganar sí o sí ante Trinidad y Tobago para clasificar al Mundial, porque contaban con la presión de que iban a ser los organizadores en 1994.  Y se clasificaron mediante este gol:

 

Mientras Estados Unidos había perdido en su debut (y me acuerdo de mi enojo porque no entendía que era un resultado previsible a mi temprana edad), Argentina también había perdido en la apertura del Mundial contra Camerún 1-0.  Después de eso jugaron un partidazo ante Italia, apenas perdiendo 1-0 pero jugando un muy buen partido y se despidieron con una derrota ante Austria por 2-1 (el primer gol de Estados Unidos en un Mundial desde 1950).  A todo esto, Argentina pasaba a duras penas a los Octavos de Final como uno de los mejores ubicados en el tercer lugar en su grupo.  Y aquel partido con Brasil ¿cómo olvidarlo?  Me acuerdo que Argentina no cruzaba la mitad de cancha y los brasileños atacando todo el partido.  Fue rarísimo ese Mundial, donde Maradona apareció con una genialidad y Caniggia desparramó a Taffarel y Argentina se metía en los Cuartos de Final, donde le tocaba el duro equipo yugoslavo.  A todo esto, todavía pensaba que Estados Unidos tenía algún futuro en el fútbol.  Después de este mundial, muchísimas veces me preguntaban “¿Y si juegan Argentina- Estados Unidos?  ¿Quien vas a querer que gane?” y mi respuesta, ya que de chico añoraba Estados Unidos y a la vez para ser la contra de todos, siempre tiraba por Estados Unidos.

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Este equipo empezó mi seguimiento con la Selección donde nací

Después de Italia ’90 y con la asunción de Bora Milutinovic como Director Técnico, Estados Unidos comenzó a crecer.  De a poco iba consiguiendo algún que otro resultado o le jugaba de igual a igual a las potencias europeas.  En 1991 jugó un amistoso ante la Argentina conducida por Alfio Basile y habían perdido ajustadamente 1-0.  En esta época se revivió el Clásico de la CONCACAF entre Estados Unidos y México y empezaron a jugar amistosos ante varios equipos.  En 1992 se organiza la US Cup y se veía el crecimiento del fútbol en este país: victorias de 3-1 ante Irlanda, 1-0 a Portugal e igualaban ante Italia 1-1.  Viendo el éxito que generó esto, decidieron organizar la misma copa pero en 1993 y ahí invitaron a las potencias, lo que serviría como medida para ver exactamente en dónde estaban parados:  Brasil, Inglaterra y Alemania.  El primer partido lo perdieron con Brasil 2-0, pero el 9 de Junio de 1993 se produce un hecho que nadie esperaba: le ganan a Inglaterra 2-0 y uno de esos goles fueron convertidos por Alexi Lalas, que se terminó consolidando como titular.

Lalas
Lalas y su histórico gol

Después jugaron un partidazo con Alemania y perdieron 4-3.  A esa altura, ya estaba más que declarado que era hincha de Estados Unidos.  A todo esto, en 1992, mi padre, que me inculcó la fiebre del fúbol y el amor a la escritura había fallecido, lo que produjo un quiebre en mi relación con Argentina, de amor y odio.  En aquellas Eliminatorias hinchaba en contra y a la vez quería que ganase (y me acuerdo de un gol de taquito ante Perú y la victoria de visitante ante Colombia).

Antes del Mundial de Estados Unidos, Argentina pasaba el peor papelón de su historia con un 0-5 ante Colombia (dicho sea de paso, como no tenía esa relación de amor y odio con Argentina, empecé a simpatizar por Colombia porque disfrutaba como jugaban) y estuvo a un gol de quedarse totalmente eliminado del Mundial.

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Un resultado bochornoso para Argentina que casi lo dejaba sin Mundial

Por mi temprana edad no entendía la repercusión de tener que jugar en Australia un repechaje y pensaba “¿Australia?  No sé porque la gente se preocupa, Argentina debería ganar fácil” ni tampoco entendía mucho que Maradona volvía a la Selección.

Llegado el Mundial, ya era muy hincha de Estados Unidos y obviamente quería que ganase Argentina, aunque en ese Mundial también me despertó simpatía Nigeria por alguna extraña razón.  Me acuerdo aquel gol que metió Escobar en contra y pensaba “¿le ocurrirá algo cuando vuelva a su país?  ¿Hice bien en gritar el gol?” como en alguna forma un presagio de lo que iba a ocurrir con el defensor colombiano.  Argentina, mientras tanto,

Diego grecia
El último gol de Maradona en un Mundial

daba una clase magistral de fútbol en el debut contra Grecia con el último golazo de Diego Armando Maradona en un Mundial.  Se disfrutaba muchísimo ver jugar a ese equipo de Argentina con Redondo, Maradona y Batistuta en la misma cancha junto a Simeone.  Mientras tanto, Estados Unidos terminaría perdiendo contra Rumania, Maradona terminaría suspendido por la efedrina y Argentina perdiendo contra Bulgaria.  Me acuerdo los Octavos de Final, donde Estados Unidos le jugó un muy buen partido a Brasil (siempre me acuerdo de un tiro cruzado cerca del área chica de Thomas Dooley que pasó al lado del poste ¿qué hubiese ocurrido si metía el 1-0 Estados Unidos?) y terminaría perdiendo 1-0, mientras que Argentina perdía 3-2 contra Rumania con un Daniel Islas que fue una isla en el arco porque se equivocó muy mal en aquel partido y le costó la eliminación a Argentina.

Pasado el Mundial, empezaba otra era en Argentina con Daniel Passarella y en Estados Unidos era dar el puntapié a convertirse en un equipo importante de la CONCACAF, peleando de igual a igual con México.  En 1995 Estados Unidos jugó como invitado a la Copa América y dio la casualidad que se enfrentaría con Argentina en el mismo grupo, por lo cual empezaron todas las preguntas y yo, para hacer la contra a todos, contestaba que quería que ganase Estados Unidos.  Llegado el partido, no tardaron en llegar las apuestas y finalmente acepté (nunca me pagaron) pensando que Argentina iba a ganar ese partido sin problemas.  Era tan así la situación que Passarella puso un equipo entero de suplente y

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Un partido inolvidable…

Estados Unidos terminaría ganando 3-0 y clasificaría primero en su grupo, enfrentándose a México.  Una situación ideal para marcar terreno en la lucha por el poder en la CONCACAF.  Como era de esperarse, el partido terminaba 0-0 y Estados Unidos eliminaba a México por penales, mientras que Argentina se enfrentaba a Brasil y terminaba eliminado por penales.  En aquella Copa, los estadounidenses terminarían perdiendo contra Brasil 1-0.  En 1996 Argentina se tomaría revancha en los Juegos Olímpicos de Atlanta y ganaría por 3-1 (había empezado ganando EEUU 1-0 y, al llegar los goles de Argentina, no paraba de sonar el teléfono en mi casa).

 

 

Después de esto, Argentina tuvo varias decepciones, Estados Unidos fue una mezcla de decepciones y logros, como vencer a Brasil o eliminar a México en el Mundial 2002.  Pero la pregunta que siempre surguía era “si juegan Estados Unidos- Argentina ¿quien vas a querer que gane?” y, como para enojar a todos, siempre decía “Estados Unidos.”

El partido de este Martes no es en un Mundial, pero es la segunda Copa en importancia y

Messi barba
Que Messi levante la Copa el próximo fin de semana

ambos se enfrentan en la semifinal, lo que me produce una serie de sensaciones:  por un lado es ver a Estados Unidos consolidarse (aunque me aburre como juega) desde que lo vengo siguiendo desde Italia ’90 y por el otro es ver a Argentina con Messi y Martino y la posibilidad de romper la sequía de títulos que lo persigue en forma inexplicable desde 1993.  Es por estas razones que me va a costar gritar algún gol, pero el corazón me tira ahora por Argentina porque ahí es donde hice mi infancia, ahí es donde están mis amigos y ahí es donde Messi debe de levantar una Copa y sacarse esa presión de una buena vez.

Termino esto diciendo: “U-S-A!!/ ¡¡AR-GEN-TI-NA!!

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